martes, 24 de noviembre de 2015

CONGRESO "EDUCAR HOY Y MAÑANA. UNA PASIÓN QUE SE RENUEVA"

Nuestra Directora de Primaria, profesora y compañera, Charo Ros, ha tenido el privilegio de asistir entre el 18 y el 21 de noviembre al Congreso "Educar hoy y mañana. Una pasión que se renueva" en el Vaticano. Comparte con nosotros su rica experiencia con las siguientes palabras:

"La pasión por la educación lleva a humanizar, "agradezco lo que ustedes hacen, educadores... Necesitamos educar en humanidad al mundo". Con estas palabras clausuraba el Papa Francisco el Congreso organizado por la Congregación para la educación católica, que se ha celebrado en el Vaticano entre los días 18 y 21 de noviembre, y que con el título "Educar hoy y mañana. Una pasión que se renueva", nos ha congregado a más de 4000 educadores del mundo, del ámbito escolar y del universitario, para reflexionar, compartir, orar, plantearnos desafíos, retos, sueños...

Con este Congreso se ha querido celebrar el 50° Aniversario de la Declaración del Concilio Vaticano II, Gravissimun educationis y el 25° aniversario de la Constitución apostólica Ex corde Ecclesiae, y con estos, se ha pretendido relanzar el compromiso de la Iglesia en el mundo educativo.

Ha sido un espacio de diálogo y debate sobre los desafíos que la educación contemporánea plantea en nuestra sociedad, a los sistemas educativos y a la Iglesia, para transformar la educación y responder a los desafíos que se nos plantean.

Han sido cuatro intensos días de ponencias, debates, mesas redondas, intervenciones de ponentes con gran peso en el mundo educativo contemporáneo (la madre Montserrat del Pozo, Juan Antonio Ojeda, Kathy Linn Schneider, Mª Nieves Tapia...), ellos nos han presentado nuevas formas de hacer en educación, que responden a los problemas y riesgos actuales, han compartido con nosotros experiencias innovadoras (modelo jesuítico de Barcelona, el proyecto BICE, el proyecto Fratelli, Educate Magis...), experiencias que dan respuesta a situaciones concretas de riesgo y peligro en la educación.

Se ha comentado mucho sobre los agentes de la educación: profesores, familias, alumnos... del papel que cada uno de estos sectores desempeña y cómo debemos todos trabajar. Lo mejor que tenemos son las personas, debemos conseguir que estas se fusionen, se comprometan, se apasionen, se consideren artífices del proyecto educativo. El mundo necesita la Misión de la Iglesia; en muchos casos nuestros centros educativos son elegidos por la calidad que ofrecemos, pero nosotros, los educadores, debemos hacer que se cumpla la Misión. La identidad católica va más allá, debe haber una intención en la educación católica.

Son muchos los flashes recibidos, el bombardeo de ideas, a cuál mejor y más enriquecedora, los retos que se nos han planteado y que nos han permitido volver con el espíritu renovado y con la pasión que nos mueve, renovada.

De los colegios de Hijas de Jesús hemos asistido a este Congreso trece personas, diez de España, dos de Brasil y una de República Dominicana. También ha sido un momento de compartir, de conocer realidades distintas dentro de la misma Congregación y de convivir y hacer cuerpo carismático entre nosotros.

Sin duda, el colofón del Congreso no pudo ser mejor, la presencia del Papa Francisco en el aula de Pablo VI, en el Vaticano, ante seis mil personas, ante seis mil educadores apasionados y convencidos de nuestra tarea. Nos decía que hay que abrirse a una educación que no sea solamente de conceptos en la cabeza; pensar, escuchar y acompañar, son tres lenguajes que deben ir unidos. Una escuela debe ser capaz de aportar conocimientos, costumbres y valores; de no ser así, sería exclusiva, selectiva y para pocos, y este no es el fin de la escuela católica. Hay que educar en la transcendencia, la crisis mayor de la educación es estar cerrada a ella. Hay que educar cristianamente con el horizonte abierto, y ¿cuál es nuestro horizonte?: educar evangelizando o evangelizar educando. No se puede hablar de educación católica, sin hablar de humanidad. Ir adelante en las actitudes, en los valores humanos, plenos, abre la puerta a la semilla cristiana, y esto es lo que nos debe diferenciar de la escuela no católica.

Y termino estas palabras, casi como las comencé, reiterando la pasión por la educación, del hoy y del mañana, y recordando las palabras de Pedro Aguado, General de los escolapios: "A creer en la educación al modo de nuestra fe, dejando la vida en ello"


                Charo Ros